UNA SOCIEDAD ROTA

¿Tú también sientes que la sociedad se está rompiendo cada vez más? Un lugar donde los valores se están perdiendo; cada vez la gente es más egoísta, los trastornos mentales no paran de aumentar y los suicidios se están normalizando. A los jóvenes les importa más saber si tal influencer critico a otro que la salud de sus padres.

Redes sociales

Hay muchos factores, pero uno de los más evidentes son las redes sociales. Un mundo donde cambiamos los abrazos de nuestros seres queridos por un puñado de likes vacíos de gente que no le importamos.

Nos comparamos constantemente con los demás con fotos perfectas de personas que aparentan ser felices con una vida increíble. Entonces, al ver eso, perdemos autoestima al ver una vida que no tenemos, ya que mientras estás en el sofá de tu casa, los demás están en unas vacaciones increíbles. Al ver paisajes y cuerpos increíbles perfectamente editados para que parezcan caídos del cielo, perdemos valor en nosotros mismos.

Contenido basura

Gracias al entretenimiento masivo como el fútbol, reality shows, programas de TV, vídeos de 30 segundos, películas y series, bailes absurdos de TikTok, discusiones entre influencers, las noticias absurdas, los políticos que pasaron de ser los representantes del pueblo a un circo mediático. Todo esto y más hizo que la gente dejara de pensar y cuestionar.

La mejor manera de tener una masa aborrecida es con contenido vacío que les haga aceptar cualquier cosa que les dé la clase política. Lo fácil es encender el móvil, la televisión o el ordenador y dejar que te vayan metiendo los mensajes que interesan a los mandatarios para manipular como a ellos les plazca. El truco es que está tan bien hecho que no nos damos cuenta.

Los dueños de las industrias hacen todo lo posible para bombardearnos constantemente con contenido que nos polarice, discutir por tonterías, pelearnos por a ver quién tiene la razón y, lo más importante, no dudar del sistema, sino aceptarlo, porque nos hacen creer que no tenemos voz para cambiar las cosas.

El silencio

Hoy en día es imposible encontrar a alguien en la calle que no esté absorbido por el móvil, sino simplemente observando el mundo tal cual es, cómo van pasando las personas a su alrededor, con una sonrisa en la cara, con tranquilidad, sin ninguna prisa.

Todos corren de un lado a otro, ya no hay tiempo para nadie; cada uno está metido en su burbuja de pensamientos o absorbido por la música. Cada uno cree que le están juzgando los demás cuando realmente nadie juzga a nadie, menos uno mismo.

Todos queremos ser importantes, pero nadie quiere hacer el esfuerzo para serlo. Es más sencillo mendigar atención que crearla. Vivimos totalmente condicionados por lo que vayan a opinar los demás a través de una pantalla. Buscamos la validación en otras personas en lugar de mirar en nuestro interior.

Ya nadie pasa rato solo consigo mismo, conociéndose más, ya que tiene demasiada distracción a su alrededor. El móvil siempre en la mano como si fuera parte de ella, un auricular en cada oreja, conversaciones vacías con amigos. La verdadera libertad se encuentra en uno mismo y es a través de la introspección.

Soledad

Cada vez la gente se siente más sola y, en gran medida, es por el exceso de pantallas, pero también por tener pocas habilidades sociales. Es más fácil criticar que dar un elogio; ya no sabemos tratar con el prójimo y luego queremos que nos traten bien a nosotros.

Entonces, a causa de la frustración, nos encerramos más en uno mismo sin querer saber nada de los demás, odiando a las personas porque no lo entienden a uno cuando ni siquiera él se entiende a sí mismo.

La soledad es un lugar hermoso para conectar con tu esencia, volver a tu niño interior, conocer los errores que cometiste, tener un mejor diálogo contigo. Es un sitio donde sanas las heridas del pasado y miras el futuro que te espera con una gran sonrisa. Siendo optimista con lo que te espera, pero siendo consciente de la hermosura del presente, ya que es lo único que existe en este momento.

Pensamiento critico

Una sociedad que no piensa siempre será fácil de manejar, ya que no se cuestiona lo que la clase política les dé. Da igual que sea algo muy injusto para ellos; mientras se encuentren seguros con sus necesidades básicas cubiertas, no alzarán la voz por miedo a la represalia de los cuerpos de seguridad del Estado.

En cambio, si el pueblo pensara y cuestionara cómo se gestionan sus bienes, su dinero, sus leyes, habría muchas revueltas contra el Estado ya que se darían cuenta de lo injusto que es con ellos.

Todo comienza en la educación porque si a las personas desde bien pequeñas les enseñas a obedecer lo que les diga el profesor al crecer van a hacer lo mismo, aceptar lo primero que les den. En la formación básica del individuo, primaria y secundaria, se debería de memorizar menos datos que nunca utilizará y desarrollar aptitudes para la vida. No interesa ya que saldrían personas intelectuales y eso nunca interesó a lo largo de la historia para los que concentraban el poder.

Para que el pueblo siga profundamente dormido, hay que distraerlo constantemente para que no pare a reflexionar, ya que si lo hiciera, se daría cuenta del circo y, al darse cuenta, saldría de él. El entretenimiento masivo hizo que desconectáramos de nuestro propio ser, viviendo en un mundo artificial que no es nuestra naturaleza.

Romper valores

Cuando las personas ya no tienen rumbo, dirección a la que ir, ya no saben lo que son. Ya que hoy en día la sociedad te permite hacer »libremente» lo que quieras, cuando realmente estás limitado por unos discursos muy bien diseñados por personas muy inteligentes que entienden la importancia de romper los valores y la ética moral para establecer el orden que ellos quieran.

Se ha normalizado lo que desde siempre se vio como algo malo en contra de los principios humanos, como la sexualización, la rabia, las injusticias o los vicios. Porque hay unas pocas personas muy poderosas que están rompiendo valores tan fundamentales como el respeto, la bondad, el amor, la empatía, la solidaridad, la alegría, la justicia, para así crear unas personas que se odian entre ellas.

Están desvirtuando cosas como la familia y la religión para destrozar la armonía de la sociedad y así implementar el control que a ellos les plazca. Lo que hoy vende es el confrontamiento, la discusión, la pelea entre personas que piensan diferente para que cada uno crea que tiene la razón pisando las opiniones del otro.

Nunca se busca la equidad y el respeto entre los demás ya que, como dice el dicho: »Pueblo unido jamás será vencido». Hace falta que la gente se esté peleando entre ella en discusiones absurdas para ver quien tiene razón, debates en los cuales se mide quién grita más fuerte y crear personas que defienden sus ideales menospreciando a otros.

El problema no son las ideologías que tenga cada uno, sino el faltar el respeto a los demás por creer que tienes la verdad absoluta. Se puede convivir tranquilamente con personas que piensan diferente a uno, pero siempre desde nuestra naturaleza humana de hacer el bien.

Polarización extrema

La polarización llegó a un punto extremo en el cual o eres de un bando o del otro; no hay empatía en las opiniones del resto. Si no piensas como yo, te odio, por el simple hecho de creer que yo tengo la razón y tú estás equivocado. Los algoritmos están tan bien hechos que nos muestran lo que pensamos y, además de gene que piensa como nosotros, refutando y humillando a los del otro lado.

O eres de izquierdas o de derechas, capitalista o comunista, progresista o conservador, antisistema o prosistema; todo son etiquetas que han ido creando para confrontar a las personas, dividiéndolas en diferentes argumentos.

Se nos olvida como colectivo que en la unión está la fuerza, que no importa que pensemos diferente, sino más bien buscar el bienestar social, construyendo un mejor mundo con la fuerza de cada uno, que unida es imparable. Se consigue a través de una buena educación, la cual crea individuos competentes que puedan afrontar las dificultades y unirnos para un bien común.

Debates absurdos

Los debates absurdos y sin sentido abundan en los medios de comunicación, internet, redes sociales, televisión o una discusión de bar entre colegas a las 2 de la madrugada. Discutiendo por ver quien es mejor, qué equipo de fútbol es mejor, qué celebrity es más guapa, hablar mal de cualquier persona que no esté allí, contarse chismes que no sirven de nada, imponer su ideología como la correcta, todo quedando como un show que infunde ideas vacías y de esa manera creando mentes vacías.

Cuando alguien discute, lo único que busca es tener la razón, de esa manera satisfacer su ego y su sed de importancia. Conseguir esos pequeños momentos de gloria para sentir que le escucharon durante unos segundos.

Hay un dicho que dice lo siguiente: »Dos no se pelean si uno no quiere». Esta frase lo resume todo porque en el momento que no respondes a la crítica, o le das la razón a la otra persona, en ese momento se acaba cualquier intento de discusión de la otra persona.

Nadie quiere ser ignorado; todos, como humanos, buscamos la aprobación de los demás, ser parte de un grupo, sentirnos queridos y valorados. Se vuelve negativo cuando se busca constantemente esa atención, mendigando la aprobación, persiguiendo los elogios y queriendo sentirse importante de cualquier manera, aunque haga mal a los demás.

La mayoría de las personas que se quitan la vida es por el hecho de no sentirse apreciados, valorados, con amor, apartados de un grupo, juzgados y al ver la indiferencia de los demás a su situación, deciden irse de este mundo lleno de dolor y tormenta.

Todos de alguna manera siempre queremos marcar nuestra presencia y, si es a través del odio y crítica hacia los demás, lo haremos. Mostrando lo malo de las personas para satisfacernos por dentro al imponer nuestras ideas de lo que se tiene que hacer y lo que no se tiene que hacer.

Al no tener una educación básica de cómo tratar con los demás, el individuo intenta imponer su presencia a partir de cualquier medio, y el más común es el de hacer inferior a los demás con críticas o burlas para hacerles parecer inútiles. Lo que al final crea es resentimiento y que las personas se alejen de tu presencia, ya que irradias esa necesidad imperiosa de destacar sobre el resto haciéndoles mal.

Conclusión

La conclusión es que el cambio comienza en uno mismo, evolucionando como persona a ser una mejor versión de ti mismo, tratándote mejor para así luego hacerlo en tu entorno. Se puede empezar marcándose objetivos, teniendo unos buenos pensamientos sobre ti, mirando la vida con entusiasmo y optimismo, haciendo proyectos personales o simplemente saliendo a caminar todos los días pasando rato contigo mismo.

Siendo respetuoso con los demás, sin criticar, dando elogios sinceros, escuchar opiniones diferentes a la tuya, construir pensamientos positivos de aliento en tu mente, todo, a fin de cuentas, tiene que venir de tu interior, analizando tus defectos, aceptarlos y continuar la vida con una sonrisa.

Pasar menos rato en las pantallas, salir al mundo real disfrutando de paisajes como la playa, montaña o ver el atardecer desde la ventana de tu habitación. Disfrutar y agradecer las pequeñas cosas de la vida tan hermosas que nos va brindando el día, construir el hábito de agradecer por todo lo que tienes, ya sea a Dios, el universo, la fuente o en lo que tú creas, pero ser consciente a través del agradecimiento de lo afortunado que eres de estar vivo.

La educación es fundamental, aprender de esas personas que consiguieron eso que tanto anhelas ya sea a través de libros, vídeos, audio, conferencias, lo que más te guste, pero nutrir el tesoro de la mente con sabiduría de de gente que sabe más que tú, dejando el ego de lado.

Hay que valorarse a uno mismo para que lo valore el resto; hasta aquí mi reflexión sobre »Una Sociedad rota».

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